Siete plantas medicinales sencillas y de bajo riesgo, fáciles de conseguir o cultivar, que vale la pena tener siempre a la mano.
No se trata de reemplazar la medicina convencional, sino de tener a la mano herramientas sencillas y de bajo riesgo para malestares cotidianos: una quemadura leve, una indigestión, una noche de insomnio. Estas siete plantas se cultivan fácilmente en una maceta de ventana o se consiguen secas en cualquier mercado, y cada una tiene un uso tradicional bien documentado.
“Un botiquín vegetal sencillo empieza con plantas que ya conoce y en las que puede confiar.”
Siete plantas de uso tradicional bien conocido
Rompa una hoja fresca y aplique el gel directamente sobre quemaduras leves (como las del sol), raspones o irritaciones de piel. Es una de las plantas de maceta más fáciles de mantener y una de las más útiles de tener siempre disponible.
En infusión, es un clásico para indigestión leve, cólicos e insomnio. También sirve como compresa tibia para ojos irritados o cansados.
Unas gotas de aceite esencial en la almohada, o flores secas en infusión, ayudan a conciliar el sueño y calmar la ansiedad leve. También es útil, diluida, para picaduras de insectos.
En infusión o como aceite para masaje, se ha usado tradicionalmente para estimular la circulación y aliviar dolores musculares leves. Es también una hierba de cocina fácil de cultivar en maceta.
En infusión, es uno de los remedios caseros más usados para náusea leve, indigestión y dolores de cabeza tensionales. También refresca el aliento y despeja las vías respiratorias al inhalar su vapor.
En ungüento o infusión aplicada como compresa, tiene un uso tradicional bien documentado para ayudar a sanar heridas leves, raspones e irritaciones de la piel.
Fresco o en infusión, es uno de los remedios más estudiados para náusea (incluyendo la del movimiento) e indigestión. También aporta calor y estimula la circulación cuando se usa en compresas o baños.