Teonanácatl —"carne de los dioses" en náhuatl— es el nombre tradicional para varias especies de hongos del género Psilocybe, usados durante siglos en Mesoamérica en ceremonias de sanación (veladas), como las que hizo conocidas la curandera mazateca María Sabina. Su compuesto activo, la psilocibina, se convierte en el cuerpo en psilocina, que actúa sobre receptores de serotonina y produce alteraciones profundas de percepción, estado de ánimo e introspección. La investigación clínica moderna (Johns Hopkins, entre otros) estudia su potencial terapéutico, aunque sigue en fases de investigación y no es un tratamiento aprobado.
“Es una experiencia que varía mucho según la dosis, la persona, y el contexto en el que se toma.”
La dosis y el entorno cambian todo
Lo que en la investigación clínica se llama "set y setting" —su estado mental previo y el entorno físico— influye directamente en la experiencia. Un espacio tranquilo, conocido, y la presencia de alguien sobrio de confianza reduce considerablemente el riesgo de una experiencia difícil.
El efecto suele iniciar entre 20 y 40 minutos después de consumirlos y dura de cuatro a seis horas, con alteraciones de percepción visual, del tiempo, y del pensamiento que varían mucho según la dosis. Dosis más altas producen experiencias considerablemente más intensas e impredecibles.
Muchas personas reportan reflexiones e ideas que continúan surgiendo en los días posteriores. Descansar, hablar con alguien de confianza, y darse tiempo antes de tomar decisiones importantes ayuda a integrar la experiencia.